Al igual que sucede en otras tecnologías que se han desarrollado rápidamente, un gran número de rumores, mitos y mal interpretaciones se han concitado alrededor de los donantes y los trasplantes de órganos. La frustración que produce el elevado costo de los trasplantes y el déficit de donantes, así como la imposibilidad de que muchos países puedan acceder a este tratamiento, han contribuido a la difusión de estos rumores. Diferentes países han encontrado múltiples dificultades para contrarrestarlos, pese a contar con argumentos sólidos proporcionados por investigaciones rigurosas.
En el desarrollo de estos mitos, conocidos hoy globalmente como leyendas urbanas, han contribuido notablemente periodistas sensacionalistas, políticos sin escrúpulos y gente con intereses particulares bien definidos. Son muchos los que refieren haber conocido alguna noticia sensacionalista que relaciona la desaparición de niños en países pobres con su secuestro y muerte por mafias dedicadas a la venta de órganos y tejidos a países ricos con fines de trasplante. Ninguno de estos casos denunciado ha sido jamás probado. De ser cierto, descubrirlos sería relativamente fácil, debido a la dificultad en ocultar una labor tan especializada como la extracción, trasporte urgente y trasplante que precisa la colaboración de muchas personas.
Sin embargo, algún tipo de comercio más o menos legal o tolerado si que existe en algunos países como India, Bolivia, y en el sudeste asiático, donde es posible que alguien venda uno de sus riñones a un desconocido enfermo de insuficiencia renal crónica. Esta transacción, prohibida en todos los países occidentales y éticamente criticable desde nuestra cultura, sucede en un contexto económico de gran desigualdad social y con difícil acceso a la diálisis crónica.
NO PERMITAS QUE ESTOS 4 MITOS
TE IMPIDAN SALVAR VIDAS
MITO: Los ricos y famosos siempre parecen estar primeros en la lista de espera. REALIDAD: Es biológicamente imposible priorizar la asignación de un órgano. Cada órgano ablacionado se distribuye por compatibilidad biológica (grupo y factor sanguíneo, compatibilidad genética, tamaño, etc). Muy pocos receptores son compatibles con el donante.
MITO: Los órganos se extraen cuando la persona aún no ha muerto.
REALIDAD: Se confunde la muerte encefálica con los estados de coma profundo o vegetativo. Hay personas que pueden permanecer muchos años en un estado irreversible, nunca recuperarán el conocimiento, pero están vivos y son capaces de respirar. La muerte encefálica es la denominación médica del diagnóstico de muerte. Para la extracción de los órganos, se mantiene artificialmente la circulación sanguínea del cadáver.
MITO: Si estoy en estado crítico en un hospital y soy donante los médicos no se esforzarán en salvarme y utilizarán mis órganos para otra persona.
REALIDAD: Este mito imagina a esta negligencia profesional como el primer eslabón de un supuesto tráfico de órganos que es inexistente en nuestro medio. A pesar de su persistencia como rumor, no se registra ni una sola denuncia o procesamiento judicial o policial de un caso así.
MITO: Existe el tráfico de órganos en Argentina
REALIDAD: En nuestro país funciona un único sistema nacional de trasplantes organizado y monitoreado por el INCUCAI, y en Santa Fe por el CUDAIO, y que es un modelo copiado por otros países, por su eficiencia y equidad. Es impracticable realizar la detección de un posible donante, ablación y transporte de un órgano, análisis celulares y bioquímicos de compatibilidad genética con el receptor, implante del órgano en cirugía de altísima complejidad, inmunodepresión y seguimiento del paciente, por fuera de este sistema. Cada donación implica la movilidad de más de 80 profesionales. Si algún paso no se llevara a cabo se pondría en serio peligro la vida del receptor. De hecho, y a pesar de una cantidad de supersticiosos rumores sobre venta y tráfico de órganos, no se conoce ni un solo reporte policial ni judicial de hallazgos de donantes o receptores ilegales de órganos en Argentina.
viernes, 21 de noviembre de 2008
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